Los escritores y la gestión cultural

Hace muy poco, hicimos en casa una reunión de escritores, invitados no al azar, pero tampoco rigurosamente. Si hubo algo que hizo distinta la charla fue la presencia de Carlos Quinteros y Guido Iribarren, que nos llenaron de anécdotas de sus aventuras poéticas de juventud: sonaron los nombres compañeros de José Campus e Ilda Urbieta, las sombras paternales de Antonio de la Torre y Antonio Di Benedetto, las visitas a Víctor Hugo Cúneo, las presencias esenciales de revistas como Utopía y La Polilla; volvieron a ver la luz ediciones autogestionadas de finales de los 60, hechas entre amigos, a pulmón, en proyectos editoriales como La Corneta de Papel o a través de editores fundamentales como Alberto Burnichón, asesinado por los militares el mismo día del Golpe de Estado.

Hago esta enumeración (caprichosa e injusta como la memoria) no por jactancia sino por necesidad: la juventud de estos personajes es, en algún punto, la juventud de todos nosotros, un punto en el que la literatura local nació a la autogestión, a la transdiciplinariedad, se pobló de cafés y trasnochadas, de intenciones de salir a la calle (“bajo un cielo raso de estrellas”, reza todavía el lema del grupo), se solidificó en un estilo que hasta hoy puede considerarse urbano. Nombrarlos, saber que van a entrar y salir de nuestro discurso (y el de esta revista, si el tiempo y las fuerzas lo permiten) es asumirse parte de una genealogía oculta que pugna por salir a pesar de la falta de espacios, de currículas, de materias de nivel medio y superior. Estamos donde estamos porque venimos de donde venimos, y una tarea del crítico tal vez sea ser Hansel y Gretel, recogiendo migajas, adivinando un camino de regreso.

Después de la disgresión, vuelvo a la anécdota: mientras la charla pendulaba entre lo que pasó, lo que debería pasar y lo que está pasando, uno de los concurrentes (curiosamente, el único que no es escritor) valoró el encuentro diciendo (sé que no son las palabras exactas): “al escritor lo único que se le puede exigir es que escriba bien, pero todo lo que haga por la gestión cultural es sumamente valorable y se debe agradecer”.

Por supuesto que la frase trajo cola, y generó un amistoso debate respecto de los alcances prácticos de esa chapa que a tantos les gusta colgarse: ser escritor.

No recuerdo las opiniones de todos, pero sí recuerdo que la frase me caló hondo, siendo editor y promotor de encuentros, lecturas, debates y coordinador de un taller literario. Y en este tiempo, que tiempo es lo que no tengo, quisiera dejar algunas apreciaciones, como siempre, abiertas a la discusión, al disenso, a la agresión (si el agresor cree que le hace falta).

  • Vivimos en un tiempo donde los roles (y su alcance específico) han cambiado. Esto es una verdad de perogrullo. En el campo editorial, muchos escritores han fundado pequeñas editoriales para, en primer lugar, hacer circular su obra. Muchos otros apelan a la autoedición artesanal, sin un sello particular. Y muchos otros también todavía escriben, buscan una editorial, consiguen subsidios o invierten sus ahorros, y editan. Los beneficios y los desafíos en cada caso son demasiado extensos y no creo convenientes desarrollarlos acá. Sí estoy de acuerdo con que un escritor tiene todo el derecho de dedicarse a escribir (y a leer, espero) y aprovechar un mercado amplio y diverso para encontrar un espacio que se ajuste a sus necesidades económicas e ideológicas. Pero me permito una salvedad: toda lucha tiende (o debería tender) a ser colectiva y a reflexionar sobre los procesos de producción. Esto quiere decir que, a pesar de que uno elija escribir y buscar los medios de ser publicado, se vuelve necesario estar en conocimiento de los caminos que se transitan desde un manuscrito hasta un libro publicado, respetando las funciones de cada agente intermedio, intentando generar un producto conjunto sobre la base de una premisa: el texto es del autor, el libro es de muchos más.
  • La gestión cultural en torno a la literatura trasciende lo editorial. Lecturas, debates, homenajes, mesas redondas, encuentros, congresos: todo ayuda a visibilizar una producción artística mayormente ignorada por los medios de comunicación, los ámbitos educativos y el mercado de librerías. Y esta realidad presenta dos aristas fundamentales. Por un lado, no quiere decir que todo escritor deba ser organizador de eventos, pero dedicarse exclusivamente a escribir no significa que dejemos de formar parte de un campo, donde muchos actores y muchas fuerzas se relacionan por tensiones y adhesiones. Los espacios, los genere quien los genere, son pocos, pero existen, y hay que interpelarlos con solidaridad, asistir, ser parte, aunque sea para saber qué es lo que sucede a nuestro alrededor. Recuperar, en definitiva, una ética del oyente.
  • La gestión cultural corre el peligro casi inmediato de volverse endogámica: producimos para nosotros mismos, nos rodeamos de aduladores, nos cerramos al debate, invisibilizamos lo que nos trasciende, perdemos la capacidad de fundamentación teórica, perdemos la capacidad de dejarnos interpelar.
  • Por cada dos personas que se suman a un proyecto cultural, diez se ausentan, y se dedican a hacer comentarios anónimos en su círculo íntimo.
  • Es necesario recuperar la pluralidad, el disenso amistoso y fundamentado. Tomar los espacios que existen como posibilidades de diálogo, asumir la noción de campo, de comunidad. Es necesario tener espacios de visibilización de nuestra propia historia, de nuestro propio presente, de todo aquello que se genera por otras partes.
  • Que un escritor se dedique exclusivamente a escribir no lo exime de la crítica, de que alguien, desde un cierto espacio ideológico, interpele su producción. Publicar significa “hacer público”.
Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s