Nina, nombre de guerra

por Juan López

tapa-nina-dos

«Siempre es este el momento, ahora o nunca…»

(Alberto Szpunberg)

La vida, la realidad, la historia, el azar, el destino, el tiempo, nos ponen en lugares, nos ubican en escenas, nos impiden y nos permiten, en síntesis, nos forman.
A veces esas formas son positivas. Otras veces, negativas. Una de las formas negativas de la vida es la pérdida. Y no hay mayor pérdida que la de un ser querido. Mayor, incluso, que perder la propia vida. Porque es obvio que el que sufre es quien sigue viviendo y, como solemos decir, quien muere descansa, aunque no sepamos bien qué significa eso.
El libro de poemas «Nina nombre de guerra» (2016), de Maite Esquerré (Capital Federal, 1984), es un libro porque llegó al papel. Pero en realidad es el resultado de un trabajo sobre la pérdida, la ausencia del otro. En este caso, la madre de la autora. Se lee al final del poemario, en Notas: «Adriana Delaunay, mi mamá, se murió de cáncer de pulmón cuando yo tenía 5 años. Nació en Villa Mercedes, San Luis, el 30 de octubre de 1944. Murió el 27 de diciembre de 1989 en la misma ciudad. Desde 2013 busco información sobre su historia y su vida».
Es extensa y muy rica la literatura de la pérdida, y casi siempre esa literatura, esa poesía, opera, como es obvio, a contracorriente: escribo sobre la pérdida para recuperar de algún modo lo perdido. Poesía en este caso como resistencia: no quiero que me quiten del todo eso que perdí, no puedo ni quiero dejarlo ir. Pero, como se sabe, somos sobre todo lo que hemos perdido. Y somos también lo que nos queda por encontrar.
Es también muy extensa y rica la tradición literaria sobre los vínculos rotos, malogrados, interrumpidos. Podría decirse que toda la literatura, y toda la poesía, trata de los vínculos. Y todo vínculo alude al amor. Y la palabra amor convoca a la palabra necesidad, necesidad del otro o de la otra.
El poeta, traductor y ensayista español Pedro Salinas (Madrid, 1891-Boston, 1951), puso en juego, hace varios años, dos categorías que tensan el problema de la creación: tradición y originalidad. «Nina nombre de guerra» se inscribe en una tradición nacional de una hija que busca el rastro de su madre, que fue detenida y fue liberada, y luego murió de cáncer. Pero el gesto de la autora, la hija, Maite Esquerré, de ir en busca de su madre evoca la búsqueda de las Madres y abuelas de Plaza de Mayo, inevitablemente. Por inversión y complementariedad a la vez. Es decir, todo el poemario refleja, oblicuamente pero sin duda, el desvínculo forzado que produjeron las detenciones, torturas, apropiaciones de niños y desapariciones. En este sentido, no es menor la elección del título del libro.
Pero «Nina nombre de guerra» no es ni un testimonio jurídico, ni un argumento, ni una elegía, un lamento, sino más bien un conjuro y una búsqueda, un trabajo con la memoria, un manotazo de ahogada, eso sí, pero un manotazo reflexivo, contenido. El yo lírico, en este caso la yo lírica, une en su búsqueda la de su madre y la propia. En la mayoría de los breves poemas del volumen, la voz se dirige a una segunda persona, que suele ser Nina y Adriana, la madre:

mamá cuando eras nina
cuando eras niña jugabas
cuando eras nina con un arma
había otra al nombrarte
muñeca clandestina
cambiaste el pelo la voz
se te cayeron los dientes
te ataban? estabas ahí? para ver?
caer? romperte en mil?

La autora, la hija, Maite, cuenta que busca a su madre en la biblioteca, en las lecturas, en anotaciones en libros, en notas, en fotos, en la memoria familiar. Va reconstruyendo de este modo a su madre y se va irguiendo ella misma, la hija, a partir de las palabras de Nina y de Adriana, que se apropia, que hace propias, y con sus propias palabras integra o reintegra su vida a un cuadro si no más completo, sí menos fragmentario.
En este libro, el trabajo sobre el lenguaje, el trabajo del lenguaje, sobre la memoria, se percibe subterráneamente arduo, y no desemboca en el desgarro ni en el lamento. Mérito primero: no llorar, o al menos hacerlo sin que las lágrimas enturbien ni turben la mirada.
La buena literatura no es desahogo aunque no pueda dejar de serlo totalmente sin caer en el hielo, como lo planteó Neruda en defensa de una poesía sin pureza. Escribo para mantenerme a flote en este mar de palabras. Escribo para seguir viva, para entender o descifrar qué tengo de vos, qué sigo llevando de vos, mamá, y qué no.
El hecho de que sea el primer libro de Esquerré nos remite inevitablemente a aquella afirmación de José Lezama Lima respondiéndole a Ciro Bianchi sobre el porqué de la escritura, cuando vincula creación y pérdida del padre: «Uno nunca se dedica a la poesía. La poesía es algo más misterioso que una dedicación, pues yo le puedo decir a usted que cuando mi padre murió yo tenía ocho años, y esa ausencia me hizo hipersensible a la presencia de una imagen. Ese hecho fue para mí una conmoción tan grande, que desde muy niño ya pude percibir que era muy sensible a lo que estaba y no estaba, a lo visible y a lo invisible. Yo siempre esperaba algo, pero si no sucedía nada entonces percibía que mi espera era perfecta, y que ese espacio vacío, esa pausa inexorable tenía yo que llenarla con lo que al paso del tiempo fue la imagen».
Es fuerte en «Nina nombre de guerra» la presencia de la corporalidad, la carne, los huesos, el cáncer, el cuerpo y todas sus resonancias. Pero la voz poética se desprende de la madre perdida, toma su lugar y de modo conmovedor pero no trágico la revive con palabras que salen de la garganta de la hija, a partir de atravesar las palabras de la madre.
Este texto desarrolla la religación, la re-unión entre una hija y una madre, entre una historia perdida y una historia que se está desarrollando hoy (la propia vida de la autora), y que precisa, repitamos, que la pérdida no lo sea del todo. Que demuestre sin patetismo que no todo está perdido, si es que podemos intentar que así sea.
La estructura del libro, la relación entre los poemas, actúa por momentos linealmente. Otras veces, a modo de mosaico o rompecabezas. Nos obliga a volver sobre lo escrito y vamos avanzando a medida que recuperamos y unimos las piezas que nos presenta por separado pero que originalmente estaban unidas o pudieron estarlo. Como ocurre con el texto final, supuestamente informativo, supuestamente porque al chocar con los poemas, se vuelve casi mágico por su realismo sin pretensiones pero de una sinceridad y una necesidad transparentes.
Al interior de cada poema, se observa también cierto fragmentarismo: versos que no se suceden unos a otros explicándose sino más bien evocándose, en el siguiente ejemplo, en enumeración:

cambiame el nombre
pasaron puentes sobre el agua
no insistas en develar el misterio
convertida en canto
la hiedra se pega a sus pulmones
y la enferma contempla el paisaje
de mierda hasta el cuello
no hagan olas

Rastros de palabras de la madre, colocados en letra cursiva, como los dos últimos versos de este poema, el cuarto del libro. Rastro como metáfora: un trozo de texto, un objeto, nos indica y evoca su anterior o posible totalidad. Como un mechón de pelo nos evoca una cabellera, una nota en un libro nos señala una lectura, un tiempo entregado a leer. Lo elidido o borrado como signo o símbolo de lo perdido pero que puede reponerse, traerse del pasado, a partir de lo no perdido.
Esta obra es un muro de contención contra la tristeza, la celebración sopesada y el testimonio contenido de un tiempo recuperado que va subiendo poco a poco a escena en cada página. La empecinada, entrañable y bella travesía de una hija, una mujer, una persona, tras el rastro de su madre.
Pero dejemos que la autora termine:

mamá te prometo
que si encuentro las palabras
voy a escribir
una ternura que te descubra

Juan López
Mendoza, diciembre de 2016.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s